Los hombres se han ido.
Otra vez, se han ido.
Y si se ha ido uno solo,
Parecen diez.
Me han dejado sola, pero con dos cosas:
Primero, me han dado el impulso
A saltar
como superhéroe de un edifico de 50 pisos
(Aunque no hay en Lima, que se le va a hacer).
Segundo, me han dado una caída tres días después.
Los cincuenta pisos me van a doler.
Se han ido de nuevo.
Y en el camión de las 11, se van también:
Los 340 escenarios posibles
Las 15 frases perfectas para dejarte callado.
Y por supuesto:
La lista de cosas que nunca hicimos juntos.
(Esta vez muy larga, lo sé).
Los hombres han ido.
Han dejando mi cuarto y mi cama.
Han dejado a mi perro y mi hermano.
Han dejado a mi madre y mi abuela esperando.
Encima de todo, me han enviado por correo
frases sueltas,
que adornarán mi cabeza
“Irresumible”
“No te apresures”
“Te amo”
Pero se han ido.
Entonces, aquí vamos otra vez.
Coloca un anuncio en el periódico.
Adelgaza, sonríe, camina.
Y espera otra vez.
Será el primer huevón,
O el mejor postor.
Pero los hombres se han ido.
Aunque mi abuela diga: “Los has botado tú”.