hasta nuevo aviso el cariño.
Tú reniega hasta que te sangre el
hígado,
Pero yo, esta vez, no voy a
llorar.
Me tomé el bus 905,
Y en la parada titulada:
“Aquí se puede olvidar”
Compre un poco de fuerza de voluntad.
Salté a un bote apresurada,
Y en el puerto más cercano,
conocí a un marinero
que cantaba:
“Princesa, de ese cuento ya te sabes el final”.
Sin rencores ni perjuicios,
Apreté el corazón en una caja,
Dejé mis sonrisas y nuestras palabras,
E intenté ser un poco más cauta.
De a poquitos que te quiero menos,
Y verás como todo te va a funcionar.