sábado, 1 de marzo de 2014

Cínica

A veces conozco hombres,
pequeños pasajes de un libro entero.
Los vuelvo mis obsesiones predilectas,
por unas cuántas lunas,
por unas cuántas fiestas.

Aprendo sus gestos y sus frases,
los lleno de mi afecto y mi deseo.
Les regaló la ilusión de una princesa,
todos quieren ser los héroes de algún cuento.

Y confieso que no es de piedra mi argumento,
me he perdido en miradas azul profundo,
he sentido electricidad al unir los cuerpos.
he soñado mil futuros con un beso,
y por supuesto, he tenido mucho miedo.

Pero los aventureros somos irónicamente cobardes,
y cuál cielo de cartón que se deshace,
la incertidumbre de un "quizás" nos paraliza.

No te preocupes, te regalo una despedida.
Sin reproches, sin recuerdos,
con sonrisas y caricias.

Cuando estés de vuelta en tu camino,
ya me habré olvidado de tus sueños.
Por ahí va otro forastero,
necesita de mi luz por un momento.