Le tenemos miedo a las palabras graves,
al retumbar de una voz que no teme hablar,
a las palabras álgidas que nos contienen en suspenso.
Le tenemos miedo a la verdad,
al dolor en el pecho que se siente fuerte,
a los ojos vidriosos que contienen el ser.
Le tenemos miedo a la confrontación,
a la cruda y compleja realidad.
Y preferimos bromas estúpidas
sobre nuestro país y nuestra gente.
Le tenemos miedo a nuestro pueblo,
Al que llamamos ignorante y salvaje.
Al que miramos con ojos de padres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario