lunes, 30 de abril de 2012

Mis lágrimas

Hay que aprender a llorar,
sin entregar el alma.
Rezando suavemente:
“Todo pasa, todo pasa”

Hay que aprender a llorar,
dejando el corazón en casa.
Con la llave en la garganta,
y un escudo entre las palmas.

Hay que aprender a llorar,
con ojos sin mirada,
sin sueños ni esperanzas,
con frío en las palabras.

Hay que aprender a llorar,
para purificar el alma,
para dejarlo todo,
para olvidar su almohada.

Las lágrimas gratuitas de zorras y muñecas,
esconden la verdad aunque no quieras verla.

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