domingo, 3 de febrero de 2013

En un mar de rostros


Es tan real esta soledad que casi la puedo tocar,
y el mundo se desvanece entre mis dedos,
todo se queda gris,
y solo tu recuerdo es de un rojo tan intenso,
que me asusta.

Sé que dirás que estoy exagerando,
que siempre me desbordo,
¿pero no te sientes así?

En esta ciudad tan inmensa,
con todas sus luces de colores,
con la bulla de los autos que detestas,
¿los puedes oír ahora?

Yo no oigo nada desde que te fuiste,
No me reconozco en ninguna voz.
Mis pensamientos retumban
como un soliloquio eterno,
que me recuerda que ya no estás.

Abrazo esta soledad,
porque es lo único que tengo,
porque estás en ella,
porque me he perdido aquí,
y necesito encontrar mi camino de vuelta.

Porque esto es lo que he elegido,
para ser mejor
¿para ser feliz?
para hacerte menos infeliz a ti.

Entiendo que el mundo con todas sus cosas,
tantas que mis ojos nunca verán,
no es suficiente,
no alcanza para llenar el vacío que una persona deja.

Nadie alcanza.

Y tengo miedo, y tengo pena,
y quisiera entrar en tus sueños,
y dormir a tu lado,
y acompañar nuestra soledad en la ilusión
que la mañana revienta,
pero que me ayudará a caminar sin ti.

Y con el tiempo no me sentiré tan sola "en este mar de rostros"
que no me miran y que yo no quiero mirar.

Y tú y tu soledad, y yo y mi soledad
nos iremos
a otras tierras
a soñar.



1 comentario:

  1. Hola Lucía. Devolviendo la visita (no por gratitud, mucho menos por obligación). También me gusta escribir poemas, aunque hace mucho (meses) que no lo hago. Leí el primero que vi al entrar, luego me ocuparé del resto. Me gustaría ver cómo ha evolucionado tu poesía, así que empezaré desde lo que inicialmente publicaste. Este que acabo de leer me pareció muy bueno; no soy un "devorador" de poesía (prefiero la prosa), pero tampoco desconozco del tema. Ya estaré escribiendo de nuevo, haciéndote saber mis impresiones.

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